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Nuestra espiritualidad tiene unas
características muy peculiares y propias.
Un Icono muy singular: MARÍA, junto a la
Cruz
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Cooperadoras con Cristo y María en la salvación de los hombres: Consagradas
a Dios en la Iglesia, pretendemos
vivir con espíritu evangélico, imitando a Cristo, asociadas a Él, prolongando su paso entre los enfermos, teniendo en María la Madre y Maestra, que nos conduce a la más íntima comunión con Jesucristo, buscando asegurar en nosotras su disponibilidad, para decir como Ella
"He aquí la Sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra".
(Lc. 1, 38)
Historia del divino Enfermo
Existía entre las Siervas de María, en tiempos de M. Soledad, una práctica
piadosa, símbolo de toda su espiritualidad: El amor al Divino Enfermo.
Los primitivos Reglamentos dejaron constancia de ello.
"En
todas las enfermerías de la Congregación habrá una imagen de
talla y muy devota de Ntro. Señor
Jesucristo con el título de "El Divino Enfermo", colocada sobre un
lecho modesto, pero decente; ora para que las Hermanas le recuerden y le
adoren con frecuencia en las asistencias, ora para que nuestras enfermas
lleven sus padecimientos con mayor fortaleza y mérito.
Recuerden las Hermanas que los enfermos son imágenes vivas del Señor y
sírvanles como al mismo Señor"
El
Cristo de M: Soledad es el Dios hecho hombre, humillado hasta la muerte de
Cruz, pero además, es el Cristo vivo, viviente en su Iglesia, en los
enfermos.
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